¿Que seguridad debe tener la cerradura de mi puerta?

La técnica de robo más utilizada actualmente es el método bumping con el que abren una cerradura de forma sigilosa y en pocos minutos, sin apenas dejar rastro.

El método consiste en introducir una llave copiada de la marca del cilindro en la posición más baja a la que llegan los pitones y, una vez colocada, golpearla con un objeto hasta hacer saltar los contrapitones.

Por ello uno de los principales tipos de seguridad de un bombín debe ser el Antibumping
Existen dos métodos que ayudan a dificultar este sistema de robo:

  • Bombín antibumping: se incorporan pitones que no pueden ser desplazados por el golpe y, por lo tanto, no se puede girar la llave.
  • Escudo de acero: cubre todo el bombín, dejando al descubierto solo el rotor. Su función es impedir que se pueda taladrar o intentar saltar la cerradura.

Otras técnicas empleadas por los ladrones para abrir puertas de acceso son las de romper el cilindro mediante diversas herramientas. Por lo que es necesario ampliar la seguridad del bombín eligiendo un cilindro:

  • Antitaladro: asegura que no se pueda introducir un taladro por el ojo de la cerradura ni se pueda perforar el cuerpo del bombín.
  • Antimordaza: impide que se pueda romper y extraer el bombín con tenazas.
  • Antiganzúa: evita que se introduzca este instrumento (la ganzúa es una varilla metálica que se introduce en la cerradura para intentar mover el mecanismo interior) por el bombín.

Existen modelos que cuentan con varias de estas prestaciones de forma conjunta, incrementando, por tanto, la seguridad y resistencia del bombín.